El mercado chino y Andalucía: la oportunidad que todavía no hemos capturado

Hay un dato que resume bien la magnitud de lo que está pasando: China se proyecta como el mercado turístico emisor de mayor crecimiento del mundo, con 175 millones de viajes internacionales y 280.000 millones de dólares de gasto en el extranjero previstos para 2026. Y el turista chino no solo viaja más: gasta por noche más que cualquier otro mercado emisor, incluidos el estadounidense, el alemán o el japonés.

Andalucía, sin embargo, apenas tiene presencia en ese mercado. Y ahí está, precisamente, la parte interesante: cuando el punto de partida es prácticamente cero, el margen de mejora es máximo.

He dedicado un documento a analizar esta oportunidad en profundidad, como parte de las reflexiones personales que vengo haciendo sobre ciertas transformaciones que podrían hacerse en el sector turístico español. Algunas ideas que resumo ahí:

El turista chino ha cambiado. Ya no es el viajero de grupo organizado y compras masivas de hace una década. Hoy domina el viaje independiente, planificado con poca antelación, más joven, más digital, con expectativas de personalización como estándar. Busca gastronomía de producto, paisajes fotogénicos, experiencias de lujo accesible y ese «slow life» mediterráneo que contrasta con el ritmo de las megaciudades chinas — justo lo que Andalucía tiene, de la nieve de Sierra Nevada a la Costa Tropical en una hora.

Andalucía tiene además un activo que ningún competidor puede replicar: la narrativa de Al-Andalus y su conexión con la Ruta de la Seda, un vínculo cultural que conecta con la propia narrativa histórica china de una forma que ningún destino del Golfo Pérsico puede ofrecer con la misma autenticidad.

Pero tener el activo no basta. Faltan las piezas básicas: presencia en el ecosistema digital chino, medios de pago compatibles, personal formado en mandarín, producto turístico pensado para este viajero, y conectividad aérea directa. Mientras tanto, destinos como Arabia Saudí, Turquía o los Emiratos Árabes están invirtiendo miles de millones para captar a este mismo viajero.

El documento desarrolla una propuesta de programa en cinco líneas de actuación para cerrar esa brecha, con un plan de implementación por fases hasta 2032, indicadores de seguimiento y tres escenarios de futuro según cómo evolucione el contexto geopolítico y económico.